Lydia Valentín, abonada al oro
A todo el mundo le gusta competir siempre al 100%,
pero eso es una quimera en la élite, donde los deportistas exprimen sus
cuerpos hasta límites insospechados para el ciudadano común y, por
tanto, a menudo tienen que lidiar con situaciones muy adversas.
Cualquier deportista sabe que competir con dolor forma
parte a veces del peaje ineludible para alcanzar los objetivos. Los
podios están repletos de medallistas que fueron capaces de superar
momentos incómodos focalizando la atención en sus puntos fuertes y
obviando los contratiempos físicos. Y otros muchos se quedaron en el
camino por no tener tanta resistencia.
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