La karateca española, campeona mundial de kata, se reivindica con 37
años cuando le habían dicho que era demasiado mayor para triunfar
“Ahora queda demostrado que la edad es solo un número”. Con esta frase reivindicaba Sandra Sánchez, campeona
del mundo de kata con 37 años, que nunca es tarde para triunfar. “Y lo
que queda”, añadía la española tras bajar del podio en el WiZink Center
de Madrid.
La reciente campeona del mundo, que además sumó recientemente su
cuarto oro europeo consecutivo, tiene ahora las miras puestas en los
Juegos de Tokio, cuando el kárate será deporte olímpico. “Quiero ir
pasito a pasito, pero ya tengo el dedo meñique del pie en Tokio”,
apunta. Su sueño le sabe a gloria, más aún cuando le habían dicho que
era “demasiado mayor” para triunfar.
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